miércoles, 4 de marzo de 2009

Los folloneros


Juan Kruz Lakasta

hace un par de domingos, a la hora del vermú, coincidí en la Estafeta con los miembros del Terrat Pack. Yo paseaba empujando la silleta de mi hija. Ellos grababan un simulacro de encierro. Cuatro humoristas y dos cámaras fueron suficientes para colapsar el Casco Viejo. No estamos acostumbrados a ver cosas así. No estamos acostumbrados a ver nada. Pamplona, erial cultural europeo 2016. Familias enteras se arremolinaban alrededor de los personajes televisivos, reían, gritaban, aplaudían. "Mira, Kevin Aimar, el Broncas de la tele". "Ama, tía, que es el Follonero". "Pues lo que he dicho, el Broncas". El Follonero, Jordi Évole, basa su éxito en la provocación. No es el único. Pienso en los mandatarios regionalistas y su política lingüística. No paran de maquinar cómo tocar a los vascohablantes, amén de la lengua, apéndices corporales más meridionales. Tengo para mí que lo hacen con el fin de provocar una protesta continua que lleve al subconsciente colectivo de ésta nuestra Comunidad Foral a asociar indefectiblemente euskera con follón. Sirvan como ejemplo las placas de la calle Mayor. Hace falta ser mezquino para urdir una medida así. Me imagino al autor de la idea llegando a casa después de un largo día de trabajo. "¿Qué tal en el Ayuntamiento?". "Estoy reventado, pero ha merecido la pena: se me ha ocurrido quitar de las placas de la calle Mayor Nagusia y dejar sólo kalea . Los vascos se van a poner histéricos". "Cariño, creando mal rollo eres el mejor. A ver cuándo reconocen tu trabajo y te nombran concejal delegado de Discriminación Ciudada". Y hasta la siguiente ocurrencia. Hasta la siguiente bajeza. Poco a poco, placa a placa, bronca a bronca, quieren borrar, invisibilizar una de las dos lenguas propias de nuestra ciudad y, con ella, parte de su historia, incluso parte de su población. Que un humorista busque follón para hacer reír a la gente tiene su gracia. Sin embargo, que un mandatario busque follón para hacer rabiar a gran parte de sus conciudadanos, movido por espurios intereses partidistas, no tiene maldita la gracia.

0 comentarios: