jueves, 9 de abril de 2009

Guenduláin: un problema que nos afecta a todos


Begoña Arrieta Nájera y Alicia Ainciburu Sanz

L
OS señores Sanz y Jiménez, según las informaciones de los medios de comunicación locales, se han sentido molestos por las críticas recibidas respecto a sus manifestaciones sobre cómo resolver el tema Guenduláin, y advierten de que no van a tolerar que nadie dude de su honestidad respecto a su postura sobre este tema.

Con el objetivo de no caer en malos entendidos, queremos recordar para toda la ciudadanía, incluida también la clase política, la definición de honestidad (según el Diccionario Espasa-Calpe, SA de 1957): "Compostura, decencia y moderación en la persona, acciones y palabras".

Haciendo uso del sentido que implica esta definición y de nuestro derecho como ciudadanas para pedir explicaciones a nuestros gobernantes , cuando consideramos que, en nuestra opinión, están haciendo un mal uso del poder que se les otorgó a través de las urnas, actuando sin moderación y a favor de unas pocas personas, con perjuicio de la mayoría, deseamos plantear algunas cuestiones.

Consideramos que no es correcto el planteamiento que están haciendo, respecto a que el pago de Guenduláin puede salvar 25.000 puestos de trabajo. El paro de la construcción a día de hoy es de 5.000 personas, según los mismos medios, y es seguro que se va a incrementar, porque la reestructuración del sector de la construcción parece que todavía no ha terminado y creemos que es bueno que dicho sector se quede dimensionado en las posibilidades reales de demanda de vivienda del momento actual, tanto en cuanto a empresas solventes como al número de trabajadores se refiere. Mantener en este sector empresas deficitarias es pan para hoy y hambre para mañana, con lo cual no se beneficia a la mayoría, como quieren hacernos creer, sino que nos perjudica de forma clara, ya que es retrasar la solución de la crisis que dicho sector nos ha causado, en gran parte, en concreto en Navarra.

Por otra parte, de las 42 empresas promotoras que han invertido en Guenduláin, muchas de ellas cuentan con proyectos, terrenos y planes de desarrollo tanto en Pamplona como en la Cuenca, por lo que seguirán trabajando y generando empleo, y por lo tanto no cerrarán ni estarán en peligro los 25.000 puestos de trabajo, aunque suponemos que sí les tocará cerrar a algunas por haber asumido riesgos para los que no estaban preparadas, y habrá trabajadores que irán al paro y a los que habrá que atender, como se está atendiendo a los demás sectores que están padeciendo la crisis. Es lógico que no pueda sobrevivir el mismo número de empresas cuando se construyen 8.000 viviendas / año que ahora que se pretende construir alrededor de 4.000. Y abundando en el tema, por esa regla de tres de salvar a empresas en crisis tendríamos que rescatar a muchas más que a las 42 promotoras de Guenduláin.

El gran problema que se generará si estos rescates se llevan a cabo, es que nos privarán a toda la comunidad del dinero necesario para invertir en otros proyectos de última generación, que puedan crear puestos de trabajo más seguros y rentables a medio y largo plazo.

Opinamos que la clase política debe generar confianza en el conjunto de la ciudadanía, en una situación de crisis como la actual para que todos podamos apoyar los proyectos que nos proponen, y dicha confianza se logra actuando con honestidad, como decíamos al principio, es decir, haciendo propuestas claras y creíbles y a la par moderadas, que no hagan aguas por todos los lados, que no den lugar a dudas entre lo que nos dicen y los hechos. Los ciudadanos navarros somos adultos y sabemos generalmente lo que nos conviene, y deseamos ser escuchados.

Y si a pesar de todo se empeñan en seguir adelante con dicho pago, damos por supuesto que su precio debe actualizarse en todo caso, al precio del metro cuadrado según el valor actual, pues no entenderíamos que se pagara al precio que piden los promotores, como si ellos no tuvieran ninguna responsabilidad en el fallido negocio que esperaban realizar (tengamos de nuevo en cuenta el sentido de honestidad y confianza), pues debemos recordar que en su día obviaron todo tipo de estudios de mercado e hicieron caso omiso de las previsiones de desaceleración de la burbuja inmobiliaria que ya se preveía en los estudios serios del momento, pero que no quisieron escuchar suponemos, creyendo que era un negocio seguro al amparo del Gobierno de Navarra y las cajas de ahorro locales.

También deseamos hacer algunas puntualizaciones al artículo del señor Iñaki Arraiza Valle (abogado que presta servicios a una promotora) publicado en este diario el 1 de abril.

En primer lugar, cuando dice que nos olvidamos de "hacer efectiva la idea más elemental que es la de procurar viviendas asequibles" nosotras queremos decirle que él se olvida de plantear la construcción de viviendas para alquilar, opción que consideramos es la más urgente y necesaria en una situación de crisis como la actual, cuando personas de todas las edades pueden estar en sus trabajos en una situación de inestabilidad, desempleo o incertidumbre de cara al futuro y no pueden arriesgarse en este momento a comprar ningún tipo de vivienda que exija responsabilizarse con un préstamo bancario. Es en este sentido donde creemos debe implicarse el Gobierno de forma urgente, a la hora de hablar de vivienda social y necesaria, y no plantear como solución la vivienda en propiedad apoyada por subvenciones que procedan del dinero público.

En segundo lugar, decirle que siempre hemos estado a favor de la ciudad compacta, e ir cerrando ciudad y aprovechar de esta manera infraestructuras viarias y dotaciones públicas ya realizadas, evitando impactos medio ambientales importantes ocasionados por el uso masivo del coche privado, pues en nuestra opinión, esta opción ofrece una mayor calidad de vida y requiere menos inversiones públicas. Usted cuando habla de Guenduláin como la única posibilidad de dar "comida y vivienda a los ciudadanos navarros , por su valor o precio de repercusión que se ha pagado por los promotores", se olvida de incluir el desembolso que toda la ciudadanía navarra en su conjunto, a través de nuestro Gobierno, deberá realizar para dotar a Guenduláin de las infraestructuras básicas (agua, depuración) y viarias (conexiones, el obstáculo de la Autovía del Camino, estrenada recientemente), así como las dotaciones necesarias de sanidad, educación, deportivas, guarderías, etcétera. ¿Ha calculado usted el coste de todo esto?

Por todo ello sus propuestas no nos convencen, ni creemos que sean la mejor solución para procurar vivienda social, por lo que volvemos al comienzo y pedimos al Gobierno que ponga fin a este asunto actuando con honestidad, claridad, transparencia y teniendo siempre en cuenta el beneficio de toda la comunidad.

Publicado en Diario de Noticias

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