jueves, 2 de abril de 2009

El txun-txun de las peñas


Juan Kruz Lakasta

kilo y medio de pechugas de pollo. Un litro de nata. Medio kilo de queso azul. Dos botes de pimiento rojo. Un kilo de patatas. Dos lechugas. Una cebolla. Una lata grande de atún en escabeche. Ocho flanes. Todo de marca blanca. Iñaki coloca las compras en la encimera metálica de la cocina de la peña y se queda mirando. Siente una punzada de angustia en el estómago. Una más. No sabe si ha torcido el gesto. Sólo sabe que Patxi se ha dado cuenta, pues levanta la vista del periódico y le administra un calmante en forma de revista de prensa: "En África sería un tesoro. 257 inmigrantes se han ahogado en las costas de Libia intentando llegar a Italia. Han arriesgado la vida y la han perdido por poder ver una encimera tan bien surtida como ésta". La píldora periodística no surte el efecto relajante deseado. Iñaki se pone sarcástico: "Sólo te falta decir que en realidad intentaban llegar a Europa para poder hacerse socios de nuestra peña". Sabe que Patxi tiene razón, que en África sólo el kilo de patatas sería un tesoro, y un grifo que diese agua potable como el que está abriendo para limpiar las lechugas, un lujo impagable. Pero lo de pensar en global es difícil cuando te ahoga tu situación local. Él no vive en África sino en Artika. Él se acuerda de los solomillos al roquefort, los pimientos del piquillo, las ensaladas templadas de gulas y gambas, las goxuas. Otra punzada. Más sarcasmo: "Hemos pasado del solomillo a la pechuga, pero afortunadamente hay cosas que no cambian. Tú sigues tan huevón como siempre, leyendo el periódico mientras yo me curro la cena". Patxi está rápido en la respuesta: "Lo leería en la biblioteca, pero es que ya no tienen periódicos, lo pone aquí", señala la portada. "O sea, que para ahorrar ya ni te compras el periódico, lo tienes que leer por ahí", deduce Iñaki sin un ápice de sarcasmo, con toneladas de tristeza. La madre de todas las punzadas. Ahora Iñaki tuerce el morro claramente. Patxi opta por aplicarle una anestesia de urgencia más potente, a base de exaltación de la amistad y el pamplonesismo: "Hace un año te quejabas de que en las cenas de cuadrilla de los jueves no nos juntábamos ni cuatro y de que en la peña había cada vez menos ambiente. Desde que nos aplicaron los ERE, como no hay que madrugar, nos juntamos más colegas que nunca y la peña está de bote en bote. Los ERE vacían las fábricas pero llenan las peñas. La vieja Iruña resucita". Iñaki siente como los efectos de la amistosa epidural le relajan el contraído estómago. Empieza a sentirse jodido, sí, pero contento. "Pela el tesoro", le ordena a Patxi, señalando las patatas.

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